ENRIQUE EL MELLIZO

Enrique el Mellizo

Nació en la calle Mirador, más concretamente en el número 26. Sus padres eran Francisco Antonio Jiménez y Carlota Fernández. Se bautizó el día 5 de diciembre de ese mismo año, en la parroquia de Santa Cruz, llamada la Catedral vieja de Cádiz, siendo sus padrinos Enrique Ortega Díaz y Carlota Feria Ruiz y testigos Francisco Jimenez y Sebastian de Feria.

Con respecto a su apodo El Mellizo no se sabe exactamente a qué se debe. No tuvo un hermano gemelo, ni tampoco su padre. Al parecer, ese apodo lo utilizaba su padre, cuando trabajaba en el Matadero Municipal, Matadero antiguo. Trabajo que seguiría luego el propio Enrique, pero hay otra versión, además esta es de transmisión oral de padre a hijo en la cual según me contó “Chico Mellizo” -mi padre, que era su nieto – que lo de El Mellizo le viene porque Su padre Francisco Antonio Jimenez Rodriguez, era mellizo con un tío suyo, o sea hermano de su padre. También hay opiniones que dicen que el apodo le vino del mundo de los toros.

Su aportación al flamenco

El Mellizo en realidad no inventa nada, como algunos de sus biógrafos menores han pretendido afirmar. No inventa las alegrías y mucho menos los tientos. El hace algo mas extraordinario, encarnando la pura esencia de la suprema creatividad gitana: transforma y ordena sonidos haciendo de puente imprescindible entre sones arcaicos y populares, pero ya flamencos, excepción hecha de la saeta, en sonidos que se presentan como referentes obligados para que el cante llegue a donde hoy lo conocemos.

Sus aportaciones genéricas se refieren a la consolidación de los aires gaditanos y de la Bahía como distintos de los de Jerez o Triana, en el sentido de más cortos, más valientes y sobre todo más rítmicos y armoniosos.

Saetas

En general todos los estudiosos consideran a “El Mellizo” como el personaje clave para conocer la saeta en su formato actual. Ello no quiere decir que el marchamo presente en su totalidad se la diera el gaditano. Muchos otros, inspirados en su cante, caso de Chacón, Centeno, Torre o Pastora, lo han culminado. Lo que hace Enrique es contribuir a aflamencar lo que era un canto litúrgico popular, que con el tiempo desaparece como tal, dando lugar por el contrario al desarrollo contemporáneo de la saeta.

En el centro Antonio el Mellizo, junto a Pericón y Marchena en “la Parra la Bomba”

Alegrías

Se cantaban en Cádiz cuando nació “El Mellizo”. Habían evolucionado hasta aflamencarse, partiendo de la jota de Cádiz desarrollándose como cante para baile. Enrique le aporta su sello especial haciendo la cantiña más pausada, majestuosa y rítmica.

Tientos

El origen de este cante, de los últimos en evolucionar dentro del acervo flamenco, ha sido controvertido. Conviene aclarar que su existencia musical no va más allá del siglo y cuarto y conociéndose con el término de tiento no llega a los cien años. En Cádiz comenzó llamándosele tango tiento (es decir, tango lento), para perder el nombre de tango y quedarse con el adjetivo.

Hay autores que le atribuyen su creación al cantaor jerezano Diego “El Marrurro” y otros a Enrique “El Mellizo”. La realidad es que la aportación del Marrurro no la conoce con certeza nadie. No obstante, es muy probable que fuera el primero en enlentecer, dándole solemnidad y patetismo, a los tangos. “El Mellizo” haría, como en tantas ocasiones, el resto. Le daría la forma como ha llegado a nosotros.

Malagueña

La malagueña de “El Mellizo” es la de más majestuosidad, solemnidad y dificultad musical de cuantas se han desarrollado. Y el número ronda la cuarentena. Sobre su origen hay dos teorías: la tomó de la melodía del romance de Bernardo el Carpio- tenemos un archivo sonoro, donde José de los Reyes “El Negro”, un gitano del Puerto de Santa Maria nos hace este Romance, para algunos autores. Para otros, y parece ser la teoría más plausible, la desarrolló del prefacio de la misa gregoriana. Unos de sus nietos Antonio Jimenez Cantero, – hijo de Antonio -, dejo grabada una Malagueñas.

Árbol Genealógico de Enrique el Mellizo

Soleares

Para muchos estudiosos hablar de la soleá de Cádiz es hablar de la de “El Mellizo”. Se le atribuyen tres estilos, uno valiente y solemne y otros dos de cambio o cierre. De estos, el primero posiblemente esté inspirado en los aires de Alcalá y el último puede que sea el primigenio desarrollado por el genial creador gaditano.

Seguiriyas Paradójicamente los aires que le imprime a sus seguiriyas no son los de Cádiz si no los de los Puertos. Desarrolla dos tipos. La primera, inspirada en Triana, y la segunda totalmente original y propia de su exuberante genialidad. Sin duda es de las más grandiosas que existen.

Placa de Enrique el Mellizo en el Parque del Flamenco de Fuente Palmera

FUENTE:

Francisco del Río Moreno: El Mellizo en el Cádiz de su tiempo (1848-1906). Cádiz.
Félix Rodríguez Lozano: Enrique “El Mellizo”: Un siglo de su presencia. 2006.